Escrito por algunos de nuestros voluntarios basado en sus experiencias con RHA.
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Tijuana Parte 2

Updated: Dec 4, 2019


“La Vida como doctora de visión global con una inclinación por la salud pública”


Tijuana Parte 2

Julio 11, 2019 / By: Ann Colbert


Trabajando en una Clínica Migratoria a lo largo de la Frontera



La forma de entrada que nosotros usamos tiene un espacio para un número de asilo. El número asignado cuando la gente se presenta por primera vez en la frontera pidiendo asilo. No es un tatuaje, todavía.


Yo fuí a “El Chaparral” la semana pasada para observar. Los recién llegados son dirigidos por entre la multitud hacia un toldo grande pasando la reja de la entrada. Como la mesa de registro en un evento de recaudación de fondos. Finalmente, su largo trayecto ha terminado, deben estar pensando los refugiados. Sólo para ser despedidos a toda prisa con su número de 4 dígitos. Y la espera comienza.


El Martes, el último número asignado fué 3611. El último número que van a “llamar” para que alguien entre y tenga una entrevista de asilo, fué 2696. Usted puede pensar que eso no es mucha gente -sólo cerca de 900 vidas en limbo. Pero números en realidad están asignados sólo cada diez personas. De esa manera, los atrasos representan cerca de 10,000 personas buscando el asilo. Y por los últimos 7 días, no números han sido llamados. Ninguna entrevista con credibilidad ha sucedido. Uno de voluntarios de la división legal expresó bien el sentimiento, “Jesús Cristo, será que alguna vez van a llamar a otro buscando asilo?” Un Sistema ideado por Trump para animar a refugiados a que voluntariamente se devuelvan y se vayan para otro lugar. Actualización: en Julio 10, un número fué llamado – 9 Mexicanos, 1 Eritrea.


Cada día de la semana, RHA (donde estoy trabajando) ofrece una clínica médica en una estructura más permanente, para personas que buscan asilo y para deportados, algunos de los cuales han vivido en Estados Unidos por años. Muchos de los que vienen a la clínica asisten también a cursos creados por la organización de legalidad. Ofrecidos en muchos idiomas – español, inglés, francés, creol, árabe, y ahora veo la necesidad de un intérprete de Tigrinya- estos cursos informan a los que buscan asilo, lo que tienen que esperar y con qué pueden contar. Acerca de cómo prepararse para el detenimiento en una cárcel de ICE, y acerca de sus derechos.


Un día vino un hombre a la clínica quejándose de visión borrosa después de haber tenido una lesión en la cabeza en Camerún. A la edad de 53 años era solo presbicia y el problema se resolvió con anteojos para la lectura. De él aprendí que en su país estaban persiguiendo el 20% de la población anglófila. Otro hombre, también de Camerún, golpeado hasta que quedó inconsciente, consiguió escaparse por el mar. Una mujer describió su largo trayecto a través de la selva. Ella buscó atención médica en la clínica porque su período había parado. Otra mujer se presentó tarde en el día llorando inconsolablemente porque estaba asustada de estar embarazada.


La mañana que fuí al área de la frontera, El Chaparral, la gente empezó a congregarse antes de las 7, para escuchar si su número de asilo pudiera ser llamado. Un hombre, buena gente, llamado Río, cucharea su cereal líquido cada mañana y lo sirve desde una jarra. Cuando ya está vacía, él camina por ahí hablando y escuchando las historias de la gente. Otros voluntarios dicen que el área de espera se ha convertido en un evento social. Estando de pié allá por dos horas, como que me recuerda el ambiente alrededor de los fanáticos que esperan frente a la caseta de venta de boletas, por días, para un juego de baloncesto, fútbol o un concierto. Sólo que ellos tienen la hielera con comida y asientos de playa en el pasto, y son tratados con más respeto que la gente esperando en la frontera – muchos de los cuales se han ido a salvar la vida de alguien.


Un deportado, simpático y más bien gordito, me dice que él vivió en los EU por años. Y un día alguien lo reportó como indocumentado. El cree que lo hicieron porque él ganaba muchas de las carreras en la calle. Carreras en bicicleta. Un grupo de individuos con diferente identificación sexual, se ríen y hacen chistes, mientras esperan en la sección al pié de la reja. A la mayoría de ellos los han perseguido en sus países de origen, y pasa lo mismo en la frontera, cuando los oficiales Mexicanos reúsan frecuentemente el darles un número de asilo. Les dicen que tienen la aplicación incorrecta o que necesitan otra forma de identificación. Esto sucede también con la gente de Camerún, Haití o el Congo -los indeseables. Los que hacen la lista son parte del Grupo Betas – una entidad mejicana. Ellos tienen los mismos prejuicios y parcialidades que sus vecinos del norte, cuando niegan tratar a los que piden asilo, en forma adecuada y equitativa.


Un abogado de San Diego que pasó por la clínica hoy, tenía puesto una chaqueta de plumas bien pesada. (El clima de aquí tiene la perfecta temperatura de playa, 70◦ grados y sin lluvia. Yo personalmente no estoy sufriendo en éste lugar turístico). El explicaba eso mientras acompañaba un cliente; es muy posible que pasen las dos cosas, que séa detenido en “las hieleras”, y que mantengan la temperatura a 50 grados. Otra vez, deseando que la gente desista voluntariamente. No celulares, ni medicinas, ni colchones. Sólo el piso de concreto frío. Yo he escrito algunas cartas oficiales de los doctores para los refugiados, afirmando que ellos no pueden permanecer sin sus medicinas, durante los días que los van a mantener en esos tanques o cárceles. Ayer yo fui al refugio para los menores sin ninguna compañía de familiares y escribí una de esas cartas para una niña de 16 años. Ella no podía estar sin sus medicinas, o dormir en el piso de concreto y plano. Y para mayor tristeza, su bebé de 9 meses no calificaba para esa exención.


Los voluntarios dicen que es muy difícil pasar por la aduana sin importarles, ahora sabiendo que “ICE” está literalmente bajo sus pies.


{ La gente en general, tiene diferente idea u opinión acerca de la inmigración. Nadie tiene la respuesta acertada. Lo que you veo es una injusticia. El proceso para decidir si un inmigrante pueda o no ser aprobado para entrar a los Estados Unidos, debe ser basado en un estándar justo, imparcial y equitativo. Siempre con alta prioridad de respeto al ser humano. Eso no está sucediendo. Empatía por la crisis del inmigrante no siempre es el primer paso. Yo he pensado mucho acerca de un pasaje que uno de los abogados nos mostró, orientando nos para escuchar historias espantosas. Su señal de alerta fué “lágrimas de los privilegiados sofocaran el salon”. }

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